Hay pasiones tristes y pasiones alegres, pasiones que aumentan nuestra potencia y otras que la bajan, que nos hacen mal y nos impiden la emancipación mental.
Hay pasiones tristes y pasiones alegres, pasiones que aumentan nuestra potencia y otras que la bajan, que nos hacen mal y nos impiden la emancipación mental.
A todos les gusta este calvario, la mentira es lo que abunda. ¡La mentira!. Cada día que comienza el ritmo productivo, se avala nuevamente la injusticia.
Te agota, te desgastan, te sofocan, queres que se callen pero gritan convencidos. Nos aburren. Cada palabra de su boca es un puñal, estar al lado de gente así es perder tiempo valioso.
Nosotros admitimos nuestra inmadurez porque afirmamos que ahí reposa nuestra novedad, no queremos caer bien, queremos incomodar.
Intentamos ver mas allá del horizonte monetario y la modernidad digital. Consideramos muy necesario componer relaciones, crear redes potentes que se eleven, dinamitar todo limite a la creatividad colectiva.
No lo hacemos por el deber ser y apostamos al deseo, venimos haciendo ruido, hay espacios donde no nos dejan entrar, donde se asustan al leernos, pero va creciendo nuestra voz, se va multiplicando y generando preguntas.
Nuestro merito es haber reivindicado que el resplandor se encuentra en la pregunta y que no somos receta, sino la enfermedad desconocida que la ciencia no puede resolver.

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